"El Ejercicio de la Caridad" de Bernard Préteseille

 

VIII.- LA TARDE DE UNA GRAN LABOR

Se acerca la hora de Marie Poussepin, su trabajo de fundadora toca ya a su fin. Después de tanta lucha, su comunidad ya tiene existencia legal y canónica desde las Cartas Patentes de 1725. El Instituto está dotado de su Regla. Su obra de fundadora ya está cumplida, pero le queda aún dejar por escrito lo que ella ha sido y lo que confía que lleguen a ser sus hijas, para ello, su gran labor tiene una herencia incalculable, es el testamento (04/05/1737) escrito de su puño y letra, el bien que deja a las que la sigan, es un adiós de una madre a sus hijas, donde su última voluntad sigue siendo una ardiente llamada a las que la sucedan a perseverar en el ejercicio de la Caridad que había llenado todo su corazón, el Amor que guió toda su vida. 

Será Agnès Revers quien la suceda, elegida por ella, sabe que le será difícil pero aunque es una mujer severa, austera e imperiosa, confía en ella porque sabe que el porvenir va a necesitar una mujer fuerte. Son sus últimos años vividos en el silencio padeciendo enfermedad, una mujer tocada por los años y por tanto trabajo realizado, es una muerte en la sencillez. 

Característica que sobresale en Marie Poussepin
 
  • Sabiduría.
  • Humildad.

En sus últimos años de vida nos sigue dando ejemplo, llena de sabiduría es su testamento la expresión de su vida, su deseo y esperanza. Llega al final poniendo un broche a su misión y una continuación a las que la sigan. Lo hace desde una humildad que la caracterizó especialmente a lo largo de su camino, abandonándose a Dios y dándose ella misma.

Valoración personal
 

Llegado este momento de su partida a la casa del Padre, es su testamento lo que impresiona. Sigue luchando hasta el final y sigue dándose: “No habiéndome reservado nada, no poseo nada”. Es la expresión de quien se siente que ha cumplido su misión en la tierra, mujer que vive un profundo amor, una mujer entregada a Dios. Su voluntad es una llamada a la esperanza, de que todo se puede alcanzar desde el Amor a Jesucristo. Su misión en la tierra la ha cumplido, ahora intercede por sus hijas desde el cielo. La vida de Marie Poussepin es de confianza plena en Dios y ella nos ha dado ejemplo de cómo se puede llegar. “Ella vio e hizo lo que era bueno a los ojos del Señor; oró y veló asiduamente sobre todo y el enemigo no pudo sembrar la cizaña en su casa”.