¿Quiénes somos?

Mujeres bautizadas a quienes Jesús ha ido sorprendiendo con su amor, en el camino de la vida, y que un día nos invitó a vivir su Evangelio en fraternidad; por eso nos llamamos hermanas.

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1696: año de fundación

Sainville, lugar de fundación

A principios de 1696, Marie Poussepin deja la ciudad industrial de Dourdan y se instala en Sainville, un pueblecito muy pobre y necesitado. Desea dedicar toda su atención a los más desfavorecidos, especialmente los niños y los enfermos. Pronto se le unen un reducido número de jóvenes, carentes de medios de subsistencia, a las que ayuda enseñándoles a vivir cristianamente y a hacer de su vida un servicio para los demás. Nace así la primera comunidad de Hermanas Dominicas, dedicadas al servicio de la caridad. Toman como ejemplo la Virgen María en su Presentación.

A partir del mismo año 1696, Marie Poussepin inicia las gestiones legales necesarias para lograr la aprobación oficial de la Congregación. Los trámites son largos y laboriosos, y no se obtiene hasta 1724. Los Reglamentos de la Congregación, que ya ha comenzado su expansión por distintas diócesis de Francia, son autorizadas en 1738 por el obispo de Chartres, hecho que significa el reconocimiento por parte de la Iglesia. 

En su último testamento, Marie Poussepin, recomienda a las hermanas tener un vivo celo por la instrucción de la juventud, el cuidado de los pobres enfermos, el espíritu de pobreza y el amor al trabajo.

En su último testamento, Marie Poussepin, recomienda a las hermanas tener un vivo celo por la instrucción de la juventud, el cuidado de los pobres enfermos, el espíritu de pobreza y el amor al trabajo. En la profundidad de su fe, Marie Poussepin comprende que se acerca a la plenitud, 90 años después de haber iniciado su vida, despojada, libre y serena, se entrega a la oración y al silencio. El Señor la viene a buscar el 24 de enero de 1744.  Empieza ahora el tiempo de su Congregación, las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen dan respuesta a las necesidades de la Iglesia y del mundo, se extienden por Europa, América, Asia y África, con la misión de anunciar a Jesucristo, para vivir y morir al servicio de la Iglesia en el ejercicio de la Caridad.
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Nuestra única fundadora

Marie Poussepin, formadora

¿ES MARIE POUSSEPIN NUESTRA ÚNICA FUNDADORA?

Marie Poussepin fue nuestra única fundadora. No lo fue ni San Vicente de Paúl, pues Marie Poussepin ni lo conoció, ni tampoco el P. François Mespolié, dominico. De este último no podemos ni afirmar que fuera cofundador, le ayudó pero jamás fundó y estuvo presente en la donación que Marie Poussepin hizo a Noêlle Mesnard.

Marie Poussepin nos ha fundado financieramente, ella lo pagó todo. Puso todo lo que tenía al servicio de su fundación, “no poseo nada”, dirá. Es por eso que pide hacerle la caridad de decir la misa por ella cada domingo. Es fundadora por su trabajo y por buscar la aprobación del rey y del obispo. Esperó con paciencia las Cartas Patentes del rey y la aprobación del obispo, durante 12 años que se hicieron eternos.

Como Fundadora nos dio la regla con sus intenciones y voluntades: Los REGLAMENTOS. 

HISTORIA DE LOS REGLAMENTOS

Son tres las fechas claves al hablar de los Reglamentos: 1696, 1724, 1739.

1696: fundación

(Pagó la casa en dos veces, finales de 1696 y la otra en 1697. No podía donar la casa sino después de esta fecha cuando ya estuviera pagada). En la donación a Noêlle Mesnard explicita sus intenciones de fundación:

- De la Tercera Orden de Santo Domingo para utilidad de la parroquia.
- Quiere una comunidad. No cohabitación de terciarias dominicas sino vida común regular con una superiora y una regla. Marie Poussepin no podía fundar una comunidad religiosa con votos pues eso, en ese momento, era sólo para la clausura.

Marie Poussepin es la primera en la Orden Dominicana en imaginar una Tercera Orden con regla, vida común y superiora

Marie Poussepin es la primera en la Orden Dominicana en imaginar una Tercera Orden con regla, vida común y superiora. Ya que la Tercera Orden estaba formada por laicos, casados o no, piadosos que seguían un reglamento de piedad que no era una regla religiosa. Recordemos que ella ya entró en la Tercera Orden en Dourdan. Nuestra Fundadora quería una verdadera comunidad (vida común, superiora, regla). Será en el siglo XIX que se extienden las terciarias regulares, antes sólo eran seculares. Marie Poussepin es la primera que cumple con esta novedad para el apostolado. Por eso, los Dominicos no autorizaban la comunidad y se necesitó más de un siglo y medio para reconocer a la Congregación. No es hasta 1959 cuando el Maestro General da la filiación completa. En esa época la Orden no hizo nada para la Congregación pues esa forma de vida no existía. El Maestro General que más o menos aceptó la Congregación fue el P. Antonin Cloche, amigo del P. Mespolié y de la misma provincia.

1712

Surgen dificultades con el obispo de Chartres. El Maestro General gracias al P. Mespolié da al cura de Sainville la potestad de recibir a las hermanas en la Tercera Orden. Había también problemas entre los dominicos del convento de Chartres y el obispo. Un obispo no podía autorizar una comunidad si no había autorización civil. Marie Poussepin se informa en París con un abogado para saber cómo legar la comunidad si a ella le pasaba algo. El consejo es solicitar las Cartas Patentes, que tardaría 12 años en obtener.

1720

El Maestro General Cloche, muere. Los sucesores (uno de Cerdeña y otro español) no sabían nada de Francia, y la comunidad de Sainville era demasiado pequeña para que captaran los problemas. No se podía esperar nada por este lado.

1724: Cartas Patentes

Luís XV, de 10 años, autoriza las Cartas Patentes con dos condiciones:

- Aceptación del obispo.
- Investigación de lo que piensa la gente (Asamblea del commodo et incommodo).

Y el obispo acepta pero también con dos condiciones:

- Sólo bajo su autoridad.
- Que él dé las reglas y nombre al superior.

Marie Poussepin se someterá al obispo.

1739: Reglamentos de Sainville

En 1739 se publican los Reglamentos en Chartres. Son 14 años entre 1724 y 1738; y Marie Poussepin está sobrecargada de trabajo y no tiene mucho tiempo para escribir. Está sola, el P. Mespolié ha muerto y el superior le da poco apoyo.

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